Hace cuarenta años un avión de la Fuerza Aérea del Uruguay cayó en la cordillera con 45 personas en su interior. 72 Días más tarde fueron rescatados 16 sobrevivientes, victimas del inmenso drama humano de haber tenido que permanecer aislados y sin posibilidades de conseguir alimentación. Esta es parte de su historia.

Cuando aquella tarde del día viernes 13 de octubre de 1972, el grupo de jóvenes deportistas uruguayos del equipo Old Christians pertenecientes al colegio Stella Maris de Montevideo subió presuroso las escaleras del Fairchild 571 de la Fuerza Aérea Uruguaya (FAU), no imaginó que a contar desde ese día y en el transcurso de los meses iba a estar en la cima de la noticia mundial.

Debemos precisar que los acontecimientos que se precipitarán poco más de una hora más tarde, sólo adquirirán real importancia para el mundo 72 días más adelante, cuando 16 sobrevivientes de este vuelo sean rescatados por la Fuerza Aérea de Chile en un proceso sin precedentes en la historia de la aeronáutica mundial.

El avión es un Fairchild, bimotor, ala alta, turbohélice, construido en Estados Unidos como FH-227D LCD, con matricula militar FAU-571, que cada dos meses desempeña las funciones de avión correo a nuestro país. Curiosamente fue entregado en 1968 siendo traído en vuelo desde Norteamérica por el mismo piloto que intenta llegar a Santiago en aquella tarde primaveral de Mendoza. Se trata del Coronel Julio César Ferradas, con más de 5.000 horas de vuelo y unos treinta cruces de la cordillera, como piloto o pasajero. Un hombre de mucha experiencia que registraba vuelos en aviones T-6, C-47, B-25, Fokker F-27 y Fairchild FH-227. Instructor de vuelo, sin accidentes, era considerado uno de los dos mejores pilotos de su país. Lo acompañan como copiloto el comandante Dante Lagurara, también piloto experimentado y como navegante el capitán Ramón Saúl Martínez, como mecánico el soldado Carlos Roque y como sobrecargo el soldado mecánico Ovidio Ramírez. Completan la nómina cuarenta pasajeros que de una u otra forma están vinculados al equipo de rugby que en esta oportunidad fue el que contrató el vuelo charter a Chile.

A esa hora continuaba el mal tiempo que les impidió despegar el día anterior vía Cristo Redentor, por cuya razón deberán volar al sur hasta Malargüe, vía planchón, Curicó y Santiago. Una alternativa que les aseguraba el paso sin contratiempos hacia Chile y que es trayectoria frecuente en estos casos.

Según relata el libro “Para que otros puedan vivir”, del coronel FACH Rodolfo Martínez Ugarte “Desde Mendoza el FAU N° 571 había sido transferido  al Centro de Control de Área de Santiago. Nuestros funcionarios “ploteaban” su recorrido de acuerdo a los informes que los pilotos del FAU N° 571 entregaban”.

“A las 18:08 GMT, los equipos de navegación acusaron Malargüe, tan sólo a dos minutos de la posición estimada por Ferradas (18:06 GMT). Viraje a la derecha por la aerovía UG 17 para alcanzar Curicó a las 18:32 GMT”.

Hasta aquí todo parecía ir normal, pero a sólo tres minutos el piloto comunica estar a la cuadra de Curicó indicando coloca rumbo Maipú y que se reportará en Angostura. Luego hay un par de comunicaciones breves y se pierde todo contacto con el FAU N° 571.

Pasadas las 18:30 GMT (14:30 hora local) el avión fue declarado en “Fase de Peligro” por el Centro de Control de Área de Santiago –Chile-, alertando de inmediato al Servicio de Búsqueda y Salvamento.

Esa misma tarde se realizó un vasto despliegue de al menos cuatro aviones para la búsqueda entre Santiago y la precordillera de Curicó, apoyados por patrullas de emergencia de Carabineros y Ejército; además de contactar vía telefónica a Montevideo y Buenos Aires, con el fin de mantener una fluidez en las operaciones.

Al día siguiente un total de 15 aviones recorrían la probable ruta seguida por el FAU N° 571, de los cuales 3 eran argentinos. Vía terrestre lo hacían patrullas de Carabineros, Ejército y Cuerpo de Socorro Andino. Servía de apoyo una red de comunicaciones de emergencia de radioaficionados chilenos, argentinos y uruguayos.

Muy pronto se unieron a la búsqueda familiares llegados desde Uruguay, destacando entre ellos el pintor Carlos Páez Vilaró, padre de uno de los jóvenes pasajeros del avión, quien nunca quiso reconocer la probable muerte de su hijo.

Entretanto los pasajeros del Fairchild N° 571, vivían días de profunda desolación, luego de que a los pocos minutos de “volar sobre Curicó” (como les había ratificado la tripulación), el avión se había estrellado contra la montaña, partiéndose en dos y provocando la tragedia total de sus ocupantes.

La tripulación del avión que viajaba en la parte delantera, falleció entre el primer y segundo día, quedando los jóvenes estudiantes y pasajeros de entre 18 y 37 años en una situación desesperada. Virtualmente sin alimentos, con pocas ropas de abrigo, semienterrados en la nieve, bajo un clima hostil, muchos de ellos heridos, sin medios de comunicación y lo que es más importante, creyendo que estaban en algún  lugar cercano a Curicó.

Todo tuvieron que idearlo en base a lo que estaba a mano. Los asientos, las paredes, los cables, el aluminio, todo sirvió para alguna función especial, aparte de dar un precario abrigo a los sobrevivientes.

Cuando se enteraron por una pequeña radio (que habían encontrado al interior de una maleta), que la búsqueda se paralizaba, se sintieron desfallecer y fue entonces cuando tomaron la dura determinación de practicar la antropofagia para poder subsistir. Tres de ellos no quisieron hacerlo y sucumbieron por el hambre y el frio.

Un par de excursiones por los alrededores les indicaron que estaban muy débiles, pero aún así días más tarde tres de ellos quisieron intentar salir del lugar. Para ello se equiparon lo mejor que pudieron e iniciaron una larga caminata hacia el oeste. Uno se volvería luego de resentirse demasiado con el viaje pero los otros dos siguieron tratando de buscar algún poblado o algunos campesinos que pudieran ayudarlos.

Ya en las primeras jornadas se percataron que lo que creyeron podía un viaje de un par de días se prolongaría bastante más. Las montañas se sucedían unas a otras y en algún momento pensaron que no lo lograrían. Sin embargo los deseos de ayudar a sus compañeros les llevaron a continuar un trayecto que se alargó por diez duros días, hasta que una tarde cuando ya estaban en el valle, verde, sin nieve,  vieron  aparecer un personaje montado a caballo, al otro lado del río por cuya orilla transitaban. Luego de algunos gritos lograron que el personaje, (que era el ganadero Sergio Catalán Martínez), entendiera que ellos necesitaban de su ayuda.

Al otro día, muy temprano volvió Catalán y luego de nuevos intentos de hablar lanzó un lápiz y un papel amarrado con una piedra al otro lado del río. Como respuesta recibió aquel papel escrito que habría de ser la luz de esperanza de muchos familiares y amigos que los esperaban en suelo uruguayo:

Vengo de un avión que cayó en las montañas. Soy uruguayo. Hace diez días estamos caminando. Tengo un amigo herido arriba.  En el avión quedan 14 personas heridas. Tenemos que salir rápido de aquí. No sabemos cómo. No tenemos comida. Estamos débiles. ¿Cuándo nos van a buscar arriba? Por favor no podemos ni caminar. ¿Dónde estamos?

Los jóvenes resultaron ser Roberto Canessa, de 19 y Fernando Parrado, de 23, personajes a los cuales la montaña en setenta días les había hecho crecer el pelo y la barba.

Desde allí el arriero se fue al retén Puente Negro y desde ese lugar los carabineros llevaron la nueva a la Prefectura de Colchagua – San Fernando- desde donde la noticia fue comunicada al Intendente, quien informó al gobierno, la prensa y de allí el mundo entero  estuvo pendiente de las acciones de salvamento de los infortunados deportistas.

Los libros que contaron la historia en Chile

Diarios y revistas de la época dejaron el testimonio gráfico y escrito de lo que significaron para nuestro país los entretelones de esta verdadera catástrofe.

Esa gran cantidad de información flotante, unida a la de radios y televisión, permitió  al periodista chileno Oscar Vega, del diario Clarín (quien además estuvo reporteando desde San Fernando todos los pormenores del rescate), sacar a circulación en febrero de 1973 un libro titulado San Fernando Chile ¡Urgente!, en el que realiza un relato periodístico ameno y el que se nota la información de primera mano. Seis ediciones entre febrero y julio de 1973, lanzó Pineda Libros de esta pequeña obra de bolsillo.

Durante el mismo mes de febrero de 1973, la editora estatal Quimantú, auspició el libro llamado Vivir o Morir, del escritor nacional Alfonso Alcalde, basado en reportajes de la productora de cine Emelco. En 158 páginas Alcalde quiso dejar un testimonio gráfico de todos los acontecimientos que se sucedieron desde que Parrado y Canessa se encontraron con Catalán, hasta que los integrantes del Cuerpo de Socorro Andino, dieron sepultura a las 29 víctimas del avión uruguayo.

Esta obra contiene además una relación cronológica abreviada de los acontecimientos sucedidos entre el 15 de octubre de 1972 y el 15 de enero de 1973.

Con muchos nombres definió la prensa a esta catástrofe y uno de ellos fue captado por el escritor chileno Héctor Suanes quien dio vida a la novela titulada El Milagro de Los andes, en la que el autor relata los hechos verídicos, cambiando el nombre a todos los pasajeros y tripulantes del avión. El escrito comienza su trama el 10 de octubre de 1972  en Montevideo y finaliza en el Hotel Sheraton, de Santiago de Chile el 24 de diciembre de ese año.

Ocho ediciones con 86.000 ejemplares publicados por EMECE Editores, de Argentina, avalan el contenido de esta obra, que se desplaza entre lo literario y lo real.

Rodolfo Martínez Ugarte, Coronel de la Fuerza Aérea de Chile, ya antes mencionado en esta misma crónica, también nos dejó su particular visión del accidente del avión uruguayo en su libro Para que Otros Puedan Vivir. En 261 páginas plantea una visión totalmente diferente a todo lo que se escribió sobre el tema.

Asume un rol de defensa ante algunas críticas vertidas en la prensa contra el SAR y mediante un excelente acopio de documentos oficiales, tanto chilenos como uruguayos, relacionados con los hechos, da fuerza y vigor a sus dichos, refiriéndose exclusivamente a la misión de rescate y dejando de lado lo que dijeron muchos, especialmente sobre  la forma en que se alimentaron los sobrevivientes.

Como compañero de armas, destaca la capacidad del Piloto Julio César Ferradas y de los tripulantes del FAU 571, realizando una mención especial a los fallecidos en el accidente.

Cuatro mil ejemplares de esta excelente obra documental, realizó en dos ediciones la hoy desaparecida Editorial Nascimento.

Cuando los sobrevivientes regresaron a Uruguay, tomaron contacto con algunas editoriales importantes para que se publicara un libro con su propia verdad.

De allí nació The Story of the Andes Survivors, de Piers Paul Read, editada por J.B. Lippincott Company, de Nueva York, en 1974, quien lo comercializó a  nivel mundial.

De esta obra, que fue traducida al español como ¡Viven! La Tragedia de Los Andes, se  realizaron varias ediciones.

Este libro fue editado recién el año 2000 en nuestro país, como best seller en el Diario La Tercera.

Participación Colchaguina en El milagro de los Andes, de Jorge Balocchi y Pedro Marchant, escrito en 2007, cierra el ciclo de obras chilenas publicadas sobre este tema que causó expectación mundial por el proceso que vivieron los sobrevivientes durante más de setenta días en la cordillera. 

Los que regresaron:

Pedro Algorta                  Álvaro Mangino

Roberto Canessa              Carlos Páez

Alfredo Delgado              Fernando Parrado

Daniel Fernández             Ramón Sabella

Roberto Francois              Adolfo Strauch

Roy Harley                       Eduardo Strauch

José Luis Inciarte             Antonio Vizintín

Javier Methol                   Gustavo Zerbino

Los que perecieron en la cordillera:

Francisco Abal                                 Esther Horta de Nicola

Gastón Costemalle                           Gustavo Nicolich

Rafael Echavarren                            Arturo Nogueira

Julio Ferradas                                   Eugenia Dolgay de Parrado

Alexis Hounié                                   Susana Parrado

Dante Lagurara                                 Marcelo Pérez del Castillo

Guido Magri                                     Enrique Platero

Felipe Maquirriaín                            Ovidio Joaquín Ramírez

Graziela Mariani                               Carlos Roque

Julio Martínez Lamas                       Daniel Shaw

Ramón Martínez                               Diego Storm

Daniel Maspons                                Numa Turcatti

Juan Carlos Menéndez                      Carlos Valetta

Liliana Navarro de Methol               Fernando Vásquez

Francisco Nicola

Libros sobre la tragedia publicados en el mundo

 Cuando ya se han cumplido cuarenta años de la tragedia que por un lado enlutó al pueblo uruguayo y por el otro  llenó de felicidad a los familiares de los sobrevivientes, podemos entregar una lista de libros que se han escrito sobre la tragedia en diversos países. Hablar sobre la cantidad de idiomas a que han sido  traducidos sería una tarea larga e imprecisa. También sería impreciso hablar sobre los tirajes de cada publicación.

En esta ocasión entregamos 15 títulos, algunos agotados e imposibles de conseguir.

  •  «La verdad sobre el milagro de los Andes». Serge Soiret. Uruguay, 1973.
  •  «Vivir o morir – El drama de los resucitados de las nieves». Alfonso Alcalde. Chile, 1973.
  •  «San Fernando, Chile, urgente». Oscar Vega. Chile, 1973.
  •  «El milagro de los Andes». Héctor Suanes. Argentina, 1973.
  • «Survive». Clay Blair Jr. EEUU, 1973.
  •  «They lived on human flesh». Enrique Hank López. EEUU, 1973.
  •  «Vengo de un avión que cayó en las montañas». Alfonso Alcalde. Argentina, 1973.
  • «Para que otros puedan vivir». Rodolfo Martínez Ugarte. Chile, 1973.
  •  «The place where the world ends». Richard Cunningham. EEUU, 1973.  
  • «¡Viven! La tragedia de los Andes» de Piers Paul Read. EEUU, 1974.
  •  «Entre mi hijo y yo, la luna». Carlos Páez Vilaró. Argentina, 1982.
  •  «Después del día diez». Carlitos Páez. Uruguay, 2003.
  •  “Milagro en los Andes”.Nando parrado. Uruguay, 2006.  
  • «Participación Colchagüina en El milagro de los Andes»Jorge Balocchi – Pedro Marchant. Chile, 2007.
  • “La sociedad de la nieve”. Pablo Vierci. Argentina, 2008

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Comentarios
Héctor Alarcón dice:

Gracias amigo Hugo, Ud., como siempre tan gentil. Un abrazo desde Chile para un buen amigo de México

Hugo Gutiérrez dice:

Mi estimado Don Héctor Alarcón…

Solo puedo decir que ha sido un placer leer este trabajo suyo, como siempre.

Gracias.

HUGO

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