Santos Dumont en Chile 1916 – 1922

 

        
1.- EL PRECURSOR DE LA AVIACION MUNDIAL
Con motivo de la Primera Conferencia Aeronáutica Panamericana, celebrada en Santiago de Chile, entre el 9 y el 17 de marzo de 1916, se reunieron  representantes de los principales países del  continente, donde la aviación era ya una realidad, situación que hacía necesario legislar sobre el espacio aéreo y establecer convenios para el uso de las futuras rutas que surcarían los cielos de América.
         A ella asistieron delegados de Argentina, Brasil, Bolivia, Ecuador Perú, Paraguay,         Uruguay y   Finalmente, como representante  del Aeroclub de Nueva York, EE.UU., el Precursor de la Aviación Mundial, el brasilero Alberto Santos Dumont,  la  figura más conocida en los albores del siglo, el pequeño gigante que deslumbró a París entre 1898 y 1909, primero con  los vuelos de su esférico “Brasil” y luego con una serie de dirigibles que dieron lustre y fama a su nombre.
         El genio creador de Santos Dumont le permitió entregar a Francia y al mundo ese embrión de la ciencia aeronáutica que se llamó “14-Bis” el que un 23 de octubre de 1906, se elevó en los campos de Bagatelle en un primer vuelo auspicioso. Era la técnica integrada a la máquina, la creación misma, que emprendía el vuelo de la mano con el siglo.
         Dicen sus biógrafos que el día del vuelo  se vivió “un minuto memorable en la historia de la navegación aérea”.
         Entre 1907 y 1909, Alberto Santos Dumont trabajó activamente en los 4 modelos de su avión “Demoiselle”, cuya superficie era 8 veces menor que el “14-Bis”.
         Estos eran los pergaminos que precedían  al gran aviador cuyas actividades aeronáuticas eran conocidas por los chilenos de la época a través de la prensa.
2.- LA PRIMERA CONFERENCIA AERONAUTICA PANAMERICANA
         El día 1° de marzo de 1916, poco antes del mediodía, a bordo del vapor “Huasco”, Alberto Santos Dumont arriba a la bahía de Valparaíso. Una gran agitación en el puerto demostraba el aprecio con el que las autoridades y el pueblo chileno se aprestaban a recibir al ilustre viajero.
         Una delegación integrada por el Almirante Carlos Guzmán y el Crl. Pedro Pablo Dartnell, vicepresidente del Aeroclub y otras autoridades se embarcaron en dos lanchas para recibir y trasladar a tierra a Santos Dumont. Luego de las presentaciones de estilo, el Crl. Dartnell prendió en la solapa del visitante la insignia oficial de “Miembro de la Primera Conferencia Aeronáutica Panamericana”.
         Antes de llegar a tierra era asediado por la prensa,  interesada en obtener sus primeras impresiones en suelo chileno. Hablando a los periodistas esbozó aquella frase que más tarde cobraría gran interés en su intervención  en la Conferencia: “Espero ver como en muy pocos años más este viaje que ha durado 20 días, se hará en avión dentro de las 24 horas”.
         En el Salón de honor del Círculo Naval se le ofreció una cálida recepción, donde el Capitán Lautaro Rozas, luego de elogiar la prestigiosa carrera aeronáutica de Santos Dumont, dio la bienvenida al suelo patrio del egregio visitante.
         A nombre del Aeroclub, hizo uso de la palabra el  Crl. Dartnell, quien dejó de manifiesto la importancia que tenía la presencia del notable precursor de la aviación en esta Conferencia Aeronáutica.
         Posteriormente, fue invitado a conocer Viña del Mar, donde visitó algunas familias amigas que conoció en Europa y ya en horas de la tarde se embarcaba en el expreso a Santiago, acompañado por algunos  directores del Aeroclub, cuyo presidente Jorge Matte Gormaz, se unió a la delegación en Llay-Llay, deseando también a Santos Dumont una feliz estadía en nuestro país.
         Unas diez delegaciones de clubes deportivos y  Boy Scouts, y más de cinco mil personas que le esperaban en la Estación Mapocho, dan una idea del cariño que se le profesaba al notable aviador, quien desde la estación se trasladó en auto al Gran Hotel, desde cuyos balcones observó el desfile que realizaban en su honor las delegaciones deportivas, cuyo acto fue ofrecido por el Presidente de la Federación Deportiva de Chile don Felipe Casas Espínola. Santos Dumont agradeció visiblemente emocionado. Luego se le invitó  a una copa de champaña, donde el director del Aeroclub Jorge Andrés Guerra, con sentida elocuencia le expresó que “la entusiasta manifestación de que había sido objeto a su llegada, desbordante de regocijo y de cariño, no era sino un reflejo del entusiasmo  y de la admiración que todo el corazón de un pueblo sentía por su persona”.
         Al día siguiente es invitado a conocer los principales paseos de Santiago y en la tarde, acompañado de don Armando Venegas, Secretario del Aeroclub, visita al Embajador de Brasil  Sr. Lorena  Ferreira, trasladándose luego al Aeroclub donde departió con los socios y aviadores civiles que se hallaban a la espera del famoso aviador.
Cierra las actividades de ese día en el Círculo Militar, donde es recibido  en pleno por el Directorio y asociados.
El día 3 de marzo realiza una  caminata a pié hasta la virgen del cerro San Cristóbal, la que fue muy comentada. Por la tarde se dirige a la  Escuela de Aeronáutica Militar, desde donde el aviador civil David Fuentes debería llevarlo a Viña del Mar, vuelo que no pudo realizarse debido a una densa neblina en la costa, por lo que Fuentes le invita a un vuelo sobre la Capital en su monoplano Bleriot,  de 80 HP, conocido como “Talcahuano”.
Al día siguiente, el “Talcahuano” enfila hacia Viña del Mar llevando como pasajero a Santos Dumont, en un vuelo que se realizó sin novedad, declarando a su llegada la admiración que sentía por el aviador criollo, cuya pericia alabó con calor. Dijo que no tenía intención de volver a volar, pero que no le pesaba haber faltado a su promesa, ya que ello le permitió  admirar los bellísimos paisajes del suelo chileno.
En esta ciudad concurre como espectador al gran concurso de aviación realizado con motivo de la Conferencia Aeronáutica y donde además participan  aviadores  asistentes a este encuentro internacional.
Al mediodía del lunes regresó a la Capital, donde concurrió a una función de gala ofrecida en su honor en el Teatro Santiago y al día siguiente  es presentado a S.E. el Presidente de la República don Juan Luis Sanfuentes, con el cual sostuvo una cordial conversación.
Con gran expectación de los presentes, el día jueves 9 de marzo, a las 16:30 horas, en el Salón de Honor de la Universidad de Chile, don Jorge Matte Gormaz, Presidente del Aeroclub, declaraba inaugurada la Primera Conferencia Aeronáutica Panamericana.
El día anterior se había recibido un cable del chileno José Luis Sánchez Besa, piloto y fabricante de aviones, radicado en Francia,  quien manifestaba su adhesión  a  la  Conferencia,  lamentando  no   poder  concurrir  a  ella.  Debemos recordar que Sánchez Besa era un gran amigo de Santos Dumont, con el cual compartían inquietudes aeronáuticas en el Viejo Mundo. 
         Alberto Santos Dumont participó activamente en las comisiones que redactaron los Estatutos de la Federación Aeronáutica Panamericana, consignándose  una de sus principales intervenciones en el acta oficial de la Conferencia.
         En ella se refirió a que el avión superaría las dificultades de aislamiento  de las ciudades sudamericanas, aumentaría el desarrollo comercial y haría más expeditas las comunicaciones, tanto es así que un viaje de más de 25 días por vapor, entre Nueva York y Valparaíso, sería abreviado a un viaje de unos días. Agregó además que la eficacia del avión sería el único medio de proteger las extensas costas con una gran flota de aeroplanos que se desplazara a 200 kilómetros  por hora.
         Sus palabras, que encerraban un profundo mensaje de paz y amistad entre los pueblos americanos y otorgaban una visión de futuro en que el avión lograría ser una herramienta eficaz en el desarrollo de las naciones, dieron motivo a positivos comentarios entre los concurrentes y trascendieron también a la prensa internacional.
         Realizado el trabajo de confección de Estatutos, Matte Gormaz pidió a la asamblea se nombrara Presidente Honorario Vitalicio de la nueva Federación al ingeniero Alberto Santos Dumont, indicación que fue aceptada por aclamación, colocándose de pié todos los concurrentes, quienes aplaudieron por largo rato al distinguido brasileño, quien además al principio de la Conferencia había sido nombrado Presidente Honorario de la misma.
         Terminaba así esta Conferencia, que tuvo como mérito reunir a los máximos integrantes de la aviación del continente.
         El 20 de marzo de 1916, el célebre precursor de la aviación dejaba la Capital, llevando en su corazón el aprecio y el cariño del pueblo chileno, aprecio que recibió desde el primer día en que fuera recibido en Valparaíso.
         Como último acto de su visita a Chile, Santos Dumont concurrió al Cementerio General, colocando flores en las tumbas de los aviadores caídos en la conquista del aire.   
3.-ULTIMA VISITA A CHILE DE  SANTOS DUMONT
La segunda visita a Chile del insigne aviador se realizó en noviembre de 1922 y obedeció a una invitación especial cursada por  la I. Municipalidad de Santiago, entidad que acordó distinguirlo colocando su nombre a una de las arterias del sector norte de la Capital y que hoy pertenece a la I. Municipalidad de Recoleta.
         A su llegada a la Estación Mapocho el día 9 de noviembre, lo esperaba numeroso público, el Embajador de Brasil, el Alcalde Emilio Silva Espic, Jorge Matte Gormaz, presidente del Aeroclub y otras autoridades comunales, además de una delegación de la Escuela de Aeronáutica Militar encabezada por el General Luis Contreras Sotomayor y el Capitán Diego Aracena, con quien el ilustre aviador se unió  en un fuerte abrazo, ya que ambos se habían conocido al término del Raid Santiago-Rio de  Janeiro.
Entrevistado en su hotel por la prensa criolla  expresó que se encontraba feliz de volver a esta tierra “tanto para volver a estrechar las manos de tan buenos amigos que aquí dejé, como para agradecer la delicadeza que tuvo la Municipalidad de Santiago al poner mi nombre a una de las calles de la ciudad.”, manifestando en otro de sus acápites “La hazaña del invicto Aracena joven y modesto piloto de la aviación chilena, es el mejor exponente del empuje de esta raza que ha asombrado a la América con su empresa en un ligero aparato al que supo imprimirle la impetuosidad necesaria para vencer al viento y a la tempestad que  amenazaban con volcarlo  en las espesas selvas de mi patria”.
Durante esta visita, nuevamente Santos Dumont recibió numerosas manifestaciones de aprecio, concurriendo además a una velada en honor del Capitán Diego Aracena, en la cual fue también ampliamente aclamado por el público presente.
El día domingo Santos Dumont con el municipio en pleno y otras autoridades, concurrió en visita oficial a la calle que desde ese día lleva su nombre. Por la tarde fue invitado al Club Hípico, cuyo directorio ofreció las carreras en su honor.   
         Al día siguiente visitó algunos paseos públicos y fue invitado a la Chacra Valparaíso, donde el 21 de agosto de 1910, el piloto César Copetta realizara el primer vuelo de un avión en Chile.
         El día miércoles concurrió a la Escuela de Aeronáutica Militar donde presenció algunos vuelos de instrucción y entrenamiento. Llamó su atención un ejercicio de radiotelefonía practicado por el Teniente Gustavo Pinto, jefe de la Sección Radio de la Escuela, quien transmitió el siguiente mensaje mientras volaba como pasajero de un De Havilland:
         “Valiéndose de uno de los inventos más grandes del siglo, los aviadores militares chilenos envían desde el aire un fraternal saludo a Santos Dumont, quien desde tierra presencia la viva realidad del sueño que en hora feliz concibiera su grandioso genio, hasta llegar al perfeccionamiento conque la aviación hoy día asombra al mundo”
Al recibir el mensaje desde una radioestación  instalada en la cancha Santos Dumont exclamó con admiración ”Esto es grandioso; más progreso es imposible exigir”.
Al día siguiente, la Municipalidad se constituyó en Sesión solemne en honor de Santos Dumont, entregando al aviador un pergamino en que la Corporación lo declaraba “Huésped ilustre de la Ciudad de Santiago”, y una medalla de oro, análoga al distintivo que usaban los regidores en esa época.
Luego de otros actos realizados en su honor, el 18 de noviembre de 1922, Alberto Santos Dumont dejaba Chile.
Santos Dumont, la Leyenda de la Aviación Mundial, ya no volvería a pisar suelo chileno, pero su legado aeronáutico, dejó profunda huella  en la aviación mundial.
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Último Libro sobre Santos Dumont
del periodista
Cosme Degenar Drumond
Que incluye antecedentes de las
visitas a Chile, basadas en esta investigación.

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